El Alzheimer cae en grandes cifras con esta vacuna contra la gripe;Te explicamos la clave de este nuevo descubrimiento
Las dosis altas de la vacuna contra la gripe pueden estar asociadas con un riesgo reducido de enfermedad de Alzheimer en personas mayores de 65 años, según un estudio observacional publicado en la revista Neurology que comparó este tipo de vacunación con las vacunas tradicionales.
La investigación, dirigida por Avram Samuel Bukhbinder y su equipo, analizó datos de una gran base de datos de salud en los Estados Unidos entre 2014 y 2019, incluidas más de 120.000 personas que recibieron la vacuna de dosis alta y más de 44.000 que recibieron la vacuna estándar entre 2014 y 2019. Todos incluidos sin pérdida de memoria hasta tres años después de la vacunación.
Los resultados muestran que quienes recibieron la vacuna en dosis altas tenían un menor riesgo de desarrollar Alzheimer en comparación con quienes fueron vacunados con la dosis estándar.Esta diferencia fue más significativa en los primeros 25 meses después de la vacunación.En el nivel más significativo, a los 25 meses es necesario vacunar a unas 185 personas con una vacuna de alta calidad para prevenir otro caso de demencia.
El efecto protector se mantuvo en diferentes análisis y fue más consistente en mujeres que en hombres.Para ellos, la reducción del riesgo fue significativa durante los primeros 13 meses, mientras que para los hombres el efecto apareció más tarde y con menos consistencia.
El estudio se basa en un diseño de cohorte retrospectivo y utiliza datos observacionales para comparar un ensayo clínico con el objetivo de reducir el sesgo.Para identificar los casos de Alzheimer, los investigadores utilizaron diagnósticos registrados y la prescripción de tratamientos específicos para esta enfermedad.
¿Por qué el Alzheimer es menos común en estas personas?
Los autores señalan varias explicaciones posibles para estos hallazgos.Por un lado, las vacunas en dosis altas brindan una mayor protección contra la infección por influenza y pueden reducir los procesos inflamatorios asociados con la neurodegeneración.Por otro lado, también sugieren mecanismos no directamente relacionados con la infección, como la modulación del sistema inmunológico o la inflamación crónica asociada al envejecimiento.
Sin embargo, el trabajo tiene limitaciones relevantes.El seguimiento máximo fue de tres años, un período corto en relación con la progresión de la enfermedad de Alzheimer, y la base de datos no incluía información sobre factores socioeconómicos, estilo de vida o biomarcadores.Tampoco tenía datos de mortalidad.
Además, al tratarse de un estudio observacional, no puede establecer una relación causal específica entre el tipo de vacuna y la reducción del riesgo de demencia.Los propios autores destacan la necesidad de estudios adicionales, idealmente con un seguimiento más prolongado y variables clínicas más completas, para confirmar estos hallazgos y dilucidar los mecanismos implicados.
A pesar de estas limitaciones, este estudio confirma la hipótesis de que la vacuna, más que prevenir la infección, desempeña un papel en la reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas en la población de edad avanzada.
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