Granada, 8 ene (EFE).- Gracias al Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT), investigadores del Instituto de Astrofísica (IAA) de Andalucía han observado por primera vez una "danza" entre ondas de choque y ondas de presión helicoidales.
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Por primera vez observaron la interacción entre ondas de choque y ondas de presión en un agujero negro
Granada, 8 ene (EFE).- Investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) observaron por primera vez la "danza" entre ondas de choque y ondas de presión espirales en el flujo de un agujero negro supermasivo, un avance posible gracias al Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT).
Lo hicieron basándose en una investigación basada en OJ 287, un objeto considerado por la comunidad astronómica como uno de los mejores candidatos para albergar un sistema binario de súper agujeros negros ubicado a 4 mil millones de años luz de la Tierra.
Conocido por sus intensos y periódicos estallidos de energía, este objeto se ha convertido en un laboratorio natural para estudiar cómo se comportan la materia y los campos magnéticos en los entornos más extremos del universo.
Gracias a las observaciones pioneras del Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT), los científicos del IAA-CSIC, con base en Granada, han descubierto los eventos del chorro de este sistema.
Los resultados, publicados en la revista Astronomy & Astrophysics, proporcionan un registro visual notable de la auténtica "danza" cósmica que da forma a estos poderosos rayos de energía.
"Por primera vez hemos podido observar directamente la interacción dinámica entre las ondas de choque -regiones de plasma comprimido- y las ondas de presión espirales en la corriente de un agujero negro supermasivo", afirma José L. Gómez, jefe del grupo EHT del IAA-CSIC y primer autor del estudio.
La resolución excepcional del EHT permitió al equipo ver dos regiones brillantes de plasma moviéndose a diferentes velocidades a través del chorro.
Al moverse a través de un campo magnético retorcido, estas estructuras interactúan con patrones de ondas de Kelvin-Helmholtz, inestabilidades que se producen cuando los materiales se mueven a diferentes velocidades, similares a las ondas que aparecen en el humo o en la superficie del agua.
Como resultado, la polarización de la luz que emiten gira en direcciones opuestas, y esta señal proporciona información valiosa sobre cómo se organizan y desarrollan los campos magnéticos cerca de un agujero negro supermasivo.
Estas observaciones muestran cómo diferentes estructuras de materia entrelazada se mueven a diferentes velocidades en un campo magnético giratorio, y aunque se mueven por la misma región, cada una deja un rastro diferente en la luz que emite.
La diferencia se refleja en la polarización de la luz, que gira en direcciones opuestas dependiendo de la velocidad de cada estructura y provoca la rotación en direcciones opuestas.
"Cuando los componentes del choque interactúan con la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, iluminan diferentes fases de la estructura espiral del campo magnético, produciendo las oscilaciones de polarización que observamos", añadió Gómez.
Estas observaciones brindan una oportunidad única para comprender cómo funcionan los agujeros negros supermasivos y el papel de los campos magnéticos en su forma y evolución.
