En una época de decadencia democrática y multilateral, donde las guerras y ocupaciones -muchas de ellas genocidas-, el supremacismo, el autoritarismo y el capitalismo extractivista amenazan la vida humana y no humana, queremos reafirmar nuestro compromiso de defender, expresar y apoyar todas las formas de vida.
Condenamos el nexo entre el patriarcado, el racismo, el neocolonialismo, el gran capital y el crimen organizado en políticas de muerte que desplazan, empobrecen y silencian a las mujeres y la disidencia, expropian territorios y bienes comunes y/o condenan a poblaciones enteras al hambre y la inseguridad.Estamos heridos y conmovidos por lo que está sucediendo en Palestina, la República Democrática del Congo, Sudán, los campos de refugiados saharauis, Venezuela, Cuba, Ucrania y todos los demás lugares donde la gente sufre bajo estas políticas de muerte.Exigimos verdad, justicia y reparaciones para los refugiados y desplazados, como las mujeres apátridas de Nicaragua.Tanto para casos específicos, como el asesinato de Berta Cáceres, hace 10 años, como para personas que sufren las políticas y la tiranía imperialistas, o para poblaciones inmigrantes y étnicas que sufren las redadas de ICE.
Somos feministas trabajando en ONGD y La Coordinadora.Hablamos desde Europa y el Estado español, conscientes de los privilegios que nos caracterizan: raciales, geopolíticos y de clase.Es nuestra responsabilidad construir alianzas con movimientos y comunidades de mujeres que resisten la violencia y el desplazamiento en todo el mundo.Pues bien, la situación geopolítica sin duda nos lleva a ver un fortalecimiento de las tendencias hacia la tiranía y la reducción de los derechos fundamentales en Europa.
Reconocemos los desarrollos globales liderados por el movimiento feminista, el sistema de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.Aunque el camino hacia la plena igualdad es un trabajo en progreso, no hay duda de que se han logrado avances reales para las mujeres y las niñas.Si bien estos desarrollos muestran avances importantes en materia de leyes, políticas y acceso a los recursos, es importante señalar que muchos de estos indicadores aún no cambian las disparidades coloniales, raciales y territoriales: principalmente las mujeres con ciudadanía plena, urbanas y no raciales, indígenas, afrodescendientes, campesinas, inmigrantes y pobres continúan caracterizándose por la pobreza. Fuerza.
Sí, queremos admitir que hay avances reales, pero no debemos olvidar que aún son pequeños y no equitativos: no llegan a todas las mujeres, en todas las regiones y en todos los contextos.Además, no somos ajenos a la aplicación desigual de las leyes, la reducción de derechos, la violencia exacerbada por las guerras y las crisis climáticas, los bajos ingresos de las mujeres y la reducción de la cooperación.Aunque los medios no lo pongan en primera plana.
Con este fin, estamos considerando urgentemente las siguientes medidas para garantizar que todos avancemos juntos y que nadie se quede atrás:
- Paz feminista y tregua donde hay conflicto.Cumplimiento efectivo de la agenda de mujeres, paz y seguridad y protección de personas defensoras.
- No más recortes en la cooperación: presupuestos plurianuales, flexibles y feministas con apoyo directo y continuo a las organizaciones de base.
- Una economía solidaria en el centro: sistemas sociales universales, trabajo decente, responsabilidad compartida e impuestos progresivos para financiarlos.
- Una vida sin violencia: prevención desde un enfoque interseccional; servicios integrales de calidad; Justicia e inocencia accesibles.
- Justicia climática y extracción: protección del territorio y bienes comunes;Negocios obligatorios y no culpar a los defensores.
- Los derechos sexuales y reproductivos están garantizados sin problemas.
- Educación feminista y antirracista que sensibilice sobre las desigualdades estructurales existentes.
- Datos faciales: los sistemas estadísticos generan y utilizan datos desagregados por género.
- Política de asilo y migración con perspectiva de género y antirracismo.
- Ejemplos internos en ONGD y redes: igualdad salarial, rendición de cuentas, mecanismos antiviolencia, discriminación de género y del Sur Global, contratación justa y reducción de la huella de carbono.
Que los derechos de todos, en toda su pluralidad, sean ley, presupuesto y realidad.Este 8M paramos, marchamos y nos articulamos para seguir construyendo horizontes que defiendan y sostengan todas las vidas.
Frente al dominio y la violencia: más feminismo.
