La crisis energética y la escasez que vive Cuba han obligado a cientos de turistas a trasladarse a diferentes hoteles.
Las consecuencias de retener a Nicolás Maduro y las secuelas que dejó en la región fueron extraordinarias.Una de las mayores víctimas de esta nueva situación es Cuba, que conoce las dotes del chavisismo y una rutina incapaz de soportar la grave crisis energética.Por tanto, gran parte de la isla permanece sin electricidad, con lo que esto supone para la industria existente.
La crisis también se está extendiendo al turismo, que registró en 2025 su peor desempeño desde 2002. La industria ya ha sufrido las consecuencias del anuncio de la Administración Federal de Aviación (FAA) en una serie de nueve Avisos a las Misiones Aéreas (NOTAM) de que no habrá combustible en el Aeropuerto Internacional Jentnibane A1 desde el martes 10 de febrero al 10 de marzo: La Habana, Varadero, Holguín, Santa Clara, Cayo Coco.Camagüey, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Manzanillo de Cuba.
Esta situación obligó a Air Canada, la aerolínea más grande de Canadá, a suspender inmediatamente sus servicios a Cuba por falta de combustible.La aerolínea dijo en un comunicado que enviará en los próximos días un avión vacío a Cuba "para recoger a unos 3.000 clientes" que se encuentran en la isla y necesitan regresar a Canadá.
Sin embargo, esto no sólo provocará un desastre para el turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la dictadura.Un comunicado de la Asociación de Tour Operadores de Rusia (ATOR, por sus siglas en ruso) muestra que los hoteles Resonance Cayo Santa María, Resonance Blu Santa Lucía y Domina Varadero han dejado de ofrecer servicios.Además, hay información de que hoteles con baja ocupación han sido cerrados temporalmente y sus huéspedes han sido trasladados a otros objetos, normalmente de categorías superiores.
Esto también se aplica a la cadena española Meliá, que ha reducido la disponibilidad de hoteles, adaptándolos al nivel actual de ocupación, según adelantaron fuentes de la compañía a la agencia EFE, y que se basan "estrictamente en el nivel de ocupación" para optimizar recursos y con la prioridad de dar un mejor servicio y experiencia a los clientes.
